Identidad heterogénea
La especificidad de las cocinas de Berlín es la variedad de objetos que las forman. Herramientas, muebles, electrodomésticos acumulados a lo largo de los años. A menudo son el espacio más bonito de la casa por la superposición de diferentes épocas a través de la agrupación no predeterminada de diversos elementos.
Conseguir esta particular condición de cada piso berlinés en una cocina completamente nueva era el reto del proyecto. ¿Cómo podía el diseño dotar de identidad urbana a un apartamento de obra nueva en el barrio de Friedrichshain?
Historia berlinesa
Al mismo tiempo, era inevitable tener en cuenta la caleidoscópica realidad de la ciudad. Especialmente de Friedrichshain, centro de la contracultura tras la caída del muro de Berlín y ahora adormecido debido al aburguesamiento.
Identidad material
Estos dos factores determinan el diseño como una mezcla de materiales surgidos de esos contextos fundamentales que conforman nuestra idea de Berlín. Los mármoles imperiales de Schinkel (encimera), las transparencias irradiantes de los manifiestos del expresionismo alemán (la lámpara-faro de la esquina superior izquierda), las baldosas Golem del U-Bahn (zócalo) se funden con la materialidad de las fiestas infinitas en clubes subterráneos: frías, duras y llenas de alteridad y artificialidad (cajones y mueble superior). Varios planos y volúmenes, heterogéneos entre sí, dan como resultado la cocina dura que se entrecruza y que es, al mismo tiempo ligera para expresar la contradicción que Berlín significa para nosotros. Por último, un toque de azul traslada al cliente español a su querido mar Mediterráneo.