Casa Pontós
Casa Pontós es la transformación de una casa entre medianeras en el pueblo de Pontós, en el Alt Empordà. El proyecto nace del deseo de empezar una nueva vida fuera de la ciudad: más tranquila, más arraigada, más cerca de la naturaleza. La clienta —amiga nuestra de toda la vida, arquitecta y apasionada de la cocina— nos propone trabajar juntos en esta nueva etapa. El proyecto se construye desde esta complicidad, como un diálogo continuo entre formas de habitar, de hacer y de entender el lugar.
Cuando empezamos, la casa es una carcasa: están los muros, los forjados e incluso la cubierta. Pero, debido al proceso de segregación con la casa vecina, las plantas han quedado inconexas —sin la escalera que las relacione y sin ningún acceso al jardín trasero. A partir de aquí empieza todo: ordenar, enlazar y hacer visible lo que ya estaba, pero no se encontraba.
El proyecto arranca estableciendo un hilo conductor: una nueva escalera de caracol que conecta los tres niveles y da sentido a la estructura. Cada planta adquiere una función clara: en la planta baja, la entrada desde la calle; en la intermedia, la cocina y la sala de estar con salida directa al jardín; y en la planta superior, los dormitorios. La cocina —verdadero centro de gravedad de la casa— se diseña desde su relación con el exterior y con la vida doméstica que acoge.
Los materiales son honestos y precisos: piedra, madera, metal y mármol conviven con naturalidad en una paleta serena, sin ostentación. Los espacios son amplios, luminosos y funcionan con una fluidez directa, sin concesiones innecesarias. Casa Pontós es una casa discreta, que no necesita llamar la atención, porque confía en el valor de lo que ya existía —y en cómo hacerlo hablar desde el presente.