Tiberi Bar, un bar para sentirse como en casa
Un día tendrás un bar.
Un alquiler que pagar, una moto que arreglar, un amigo de toda la vida al que llamar.
Un enfado que solucionar, uno (o varios) hábitos que revisar, un crush que olvidar.
Pero bueno, también, un día…
tendrás un bar.
Y es que este
también
será vuestro bar.
Estas palabras con las que quedaba inaugurado Tiberi Bar capturan a la perfección la esencia detrás del diseño de este nuevo espacio fruto de la colaboración entre el enfoque creativo de Tiberi Club y la visión arquitectónica de h3o: «un bar para sentirse como en casa». Con una estética contemporánea que fusiona el confort del hygge nórdico con la conocida tradición barcelonesa en diseño interior, el concepto de Tiberi Bar combina la sobriedad doméstica del norte de Europa con un toque de «canallismo» propio del Poble Sec, el barrio donde se sitúa.
El mullidismo o la estética de la nube
El Tiberi Bar envuelve a sus visitantes en una atmósfera etérea y luminosa, sumergiéndote en una vivencia espacial de nube vaporosa. El algodón proyectado en el techo, los pavimentos de madera pintada blanca con expresión de la veta, las paredes originales despojadas de revestimiento enseñando las hiladas de ladrillo y las cortinas aterciopeladas plisadas juegan son la clave para conseguir dicha sensación de ligereza visual a través de la combinación de materiales mullidos, suaves y texturosos de colores claros contrastados con oscuros.
Luces y reflejos
La iluminación desempeña un papel fundamental en la creación de ambientes diversos y cambiantes a lo largo de las horas de apertura del bar. Durante el día la luz del exterior entra a en abundancia por las grandes aberturas de la fachada inundando al bar de luz. Cuando anochece, se enciende una constelación de luces de distintas intensidades a varias alturas. Desde los conos de inoxidable sobre la barra, pasando por el prisma dimerizable que ilumina la amplia mesa de madera destinada a grupos de amigos, a los puntos de luz enfocables del techo, todo genera un ambiente doméstico nocturno, cálido y acogedor.
Y tan importante es la luz como sus reflejos. Así gracias a los espejos estratégicamente ubicados, se genera un juego de cruce de miradas y luz reflejada, convirtiendo el bar en un lugar de encuentro y coqueteo, un rincón divertido para socializar en medio de un crisol de vistas cruzadas y haces de luminosidad rebotada.
Una puerta gigantesca y una mesa acruasanada
Dos elementos especialmente diseñados aportan singularidad al diseño del Tiberi Bar: la puerta de acceso y la mesa central. La altísima puerta verde de acceso rematada con un arco ojival de reminiscencias góticas permite fusionar la calle con el interior gracias a sus múltiples configuraciones de abertura. El pilar central, estructural y revestido de espejos que lo hacen desparecer, es atravesado por un mármol de forma acruasanada, agregando un toque de sofisticación e induciendo tanto a la sociabilización de pie como a los encuentros fortuitos entre los comensales.
Perdón ¿Dónde está al baño?
Detrás de una cortina, subiendo unas escaleras, encontrarás un pasillo rojo oscuro…